2026-09-24
Casi un siglo de trayectoria industrial no se explica únicamente por la capacidad de resistir al paso del tiempo. En el caso de Pasaban, empresa familiar de Tolosa especializada en maquinaria de alta precisión para la industria papelera, su evolución ha estado marcada por la innovación, la adaptación y una apuesta constante por el conocimiento especializado. Hoy, la compañía exporta el 96% de su producción, está presente en más de 40 países y ha desarrollado tecnologías para algunos de los mercados más exigentes del mundo. Su última innovación, según revela su actual CEO, Dani García, al programa Made in Basque Country, es una máquina capaz de producir cerca de cuatro paquetes de folios por segundo, vuelve a poner el foco en la capacidad tecnológica de una empresa industrial de nicho que aspira a seguir siendo competitiva desde Euskadi.
Acaban de desarrollar una tecnología que presentan como única en el mundo. ¿En qué consiste exactamente y qué aporta al mercado?
Probablemente todos tenemos en la oficina paquetes de folios que utilizamos en la impresora. Cuando se terminan, abrimos una caja, retiramos el envoltorio y colocamos un paquete de hojas en la impresora. Pues bien, la máquina que hemos desarrollado sirve precisamente para producir esos paquetes: parte de bobinas de papel de grandes dimensiones, fabricadas en una papelera, y realiza todo el proceso hasta obtener los paquetes envueltos y preparados para su distribución. Lo que vemos como consumidores es un producto sencillo, pero detrás existe una enorme complejidad tecnológica. Para hacerse una idea, estos paquetes se producen en líneas de más de 150 metros de longitud y compuestas por más de 200.000 componentes.
¿Y cuál es el elemento diferencial de esta máquina?
Su capacidad productiva. Actualmente es la máquina más productiva de su categoría en el mercado y puede alcanzar una producción de casi cuatro paquetes por segundo, aproximadamente 2.000 hojas cada segundo.
Pasaban está a las puertas de cumplir un siglo de historia. ¿Cuál considera que ha sido la clave para llegar hasta aquí?
A lo largo de nuestra historia hemos atravesado diferentes etapas y, probablemente, cada una de ellas ha exigido claves distintas. Sin embargo, hay elementos que se han mantenido constantes como la ambición, la capacidad para asumir riesgos, la orientación al cliente y el compromiso por cubrir sus necesidades y cumplir sus expectativas. También ha sido fundamental mantener una actitud permanente de mejora y, probablemente por encima de todo, el compromiso de las personas que han trabajado en esta empresa a lo largo de estos casi 100 años.
¿Diría entonces que esa hoja de ruta es la que les ha permitido convertirse en un referente mundial?
Hasta aproximadamente la década de 2010 competíamos principalmente con empresas alemanas, que eran referentes en el mercado y que ofrecían buenos productos a precios inferiores. Hoy somos líderes en nuestro mercado y eso nos obliga a defender esa posición, trabajar en la excelencia operativa y mantener nuestra competitividad. Tenemos un producto de primer nivel, pero también somos considerablemente más caros que nuestros competidores actuales. Por eso, la eficiencia y la capacidad de seguir aportando valor son fundamentales.
En una empresa tan especializada, ¿han sentido en algún momento la necesidad de diversificar su actividad?
Sí. De hecho, nuestra historia se ha caracterizado por desarrollar soluciones muy variadas y, en muchos casos, altamente personalizadas para cada mercado. Eso forma parte de nuestro ADN. A lo largo de este recorrido hemos ido diversificando el negocio, pero siempre mediante una diversificación relacionada con nuestras capacidades y nuestro conocimiento en la manipulación y el corte de papel y cartón. La máquina para producir paquetes de folios es un buen ejemplo, pues supone entrar en un producto y en un nicho de mercado en el que anteriormente no estábamos.
También han desarrollado soluciones en el campo del papel alimentario…
Es cierto que en los últimos años hemos desarrollado soluciones para otros segmentos, como el papel alimentario o el papel moneda, donde actualmente tenemos un reconocimiento muy importante a nivel mundial. Y estamos trabajando en otros proyectos de diversificación que esperamos que nos permitan seguir ampliando nuestras capacidades y mercados.
Hablar del papel alimentario… ¿En qué sentido?
Para eso nos tenemos que ir al mercado norteamericano y situarnos en un sector como el de la comida rápida y, en concreto, el de las hamburguesas. Pues bien, si viajamos a este país y consumimos una hamburguesa en cualquiera de sus franquicias, es seguro que el papel que envuelve esa hamburguesa ha sido cortado por una máquina de Pasaban.
¿Y ahí se puede hablar de precisión tecnológica?
Se puede y se debe, porque es la verdad, a pesar de que aparentemente estemos hablando solo de un trozo de papel para envolver una hamburguesa. En este caso, es necesario que el logotipo de una cadena como McDonald’s o Burger King quede perfectamente centrado en el papel de envoltorio, con precisiones del orden del milímetro. Probablemente es algo que no percibe el consumidor cuando está comiendo una hamburguesa, pero detrás existe una tecnología muy sofisticada, con sistemas de visión, sincronización extremadamente precisa y velocidades de producción muy elevadas. Por tanto, si alguien acude a un McDonald’s o a un Burger King en Estados Unidos, es muy probable que el papel de envoltorio que utiliza haya sido producido en una máquina de Pasaban.
¿Y el papel moneda?
Porque trabajamos desde hace años para bancos centrales de todo el mundo. Es el resultado de haber desarrollado soluciones para necesidades muy específicas de nuestros clientes. En la década de los 80, uno de ellos nos pidió una cortadora capaz de trabajar “a registro”. Esto significa que el papel incorpora una imagen —en aquel caso, una marca de agua— y que el corte debe realizarse de manera que esa imagen quede situada exactamente en una posición determinada de la lámina. Esa tecnología es fundamental para la fabricación de papel moneda y aquel proyecto nos permitió adquirir las capacidades necesarias para entrar posteriormente en ese mercado. En 1995 fabricamos nuestra primera máquina para cortar papel moneda, para el Banco Central de Ucrania. Desde entonces, hemos ido consolidando nuestra posición hasta convertirnos en un referente mundial y hemos trabajado con una parte importante de los bancos centrales de todo el mundo: Francia, Países Bajos, Polonia, China, India, Uzbekistán, Rusia o Ucrania, entre otros.
En este nicho de mercado financiero mantienen un vínculo especial con la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT). ¿En qué consiste?
Con ellos hemos colaborado estrechamente para afrontar retos tecnológicos que posteriormente se han convertido en grandes éxitos, como MAES, la máquina que aplica determinados elementos de seguridad a los billetes: la ventana, la tira de foil con la imagen de Europa que queda perfectamente centrada con ella o la tinta iridiscente, entre otros elementos. De hecho, una parte importante de los billetes de euro que circulan actualmente se han producido utilizando máquinas de Pasaban.
Siempre han hecho gala de que su trayectoria casi centenaria ha estado impregnada de valores tradicionalmente asociados a la cultura industrial vasca. ¿Cuáles destacaría?
Son valores muy característicos de nuestra sociedad y que, como tal, debemos cuidar y fomentar, como el esfuerzo, el compromiso, la tenacidad y la humildad. Es una fórmula que nos ha funcionado hasta ahora y que forma parte de nuestra cultura empresarial. Tenemos, además, muy interiorizado un lema que resume bien nuestra manera de entender la relación con el cliente: “Nunca abandonamos a un cliente”.
Y en un contexto como el actual, marcado por la incertidumbre económica y geopolítica, ¿qué puede esperar Pasaban del futuro?
La coyuntura actual es, efectivamente, muy complicada. La geopolítica condiciona cada vez más la actividad económica y empresarial y existe un nivel de incertidumbre muy elevado. Pasaban también está percibiendo y afrontando ese impacto. Pero estamos totalmente comprometidos con el futuro de la empresa y con nuestro arraigo en Euskadi. Somos una empresa profundamente vasca y estamos orgullosos de generar riqueza en nuestro entorno. Llevamos casi 100 años en el mercado. Hemos atravesado momentos complicados en el pasado y estamos igualmente comprometidos con superar las dificultades que puedan llegar en el futuro. Ahora bien, el pasado no garantiza el futuro. Tenemos que ser capaces de adaptarnos a las nuevas realidades, en un contexto en el que la competitividad y las exigencias son cada vez mayores. Y eso solo podemos hacerlo con el esfuerzo de todas las personas que formamos parte del Pasaban de hoy, teniendo presente que debemos construir un legado que, del mismo modo que las generaciones anteriores hicieron con nosotros, podamos dejar a las generaciones siguientes.
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